¿Deben los cristianos tener fe ciega? 

Por Levi Dade

Hace unos meses, me senté con un íntimo amigo mío en una de las cabinas de la cafetería de nuestra universidad. Mi amigo, al que llamaré Tom, es ateo. Tom es un auténtico buscador de la verdad, y sería cristiano si considerara que el cristianismo es “completamente cierto”. Durante nuestra conversación, terminamos discutiendo el tema de la fe. Después de averiguar sus perspectivas del mundo y sus justificaciones para ellas, dijo algo que me sorprendió.

“Al final del día, supongo que todos estamos obligados a tener fe en algo”.

Quería que me aclarara lo que quería decir con esa afirmación, así que le respondí: “¿Quieres decir fe ciega?”.

“Sí, supongo que es fe ciega”.

La diferencia entre la fe y la fe ciega

Presta atención a éstas breves líneas: hay una diferencia entre la fe y la fe ciega. Para ser claros, la fe ciega es creer algo sin razón alguna para creerlo. También puede decirse que es una creencia incuestionable en algo, aún cuando  es irracional o está equivocada.

Tom hizo una división entre fe y fe ciega. Esta división implica que la fe no siempre es ciega. Si la fe fuera inherentemente ciega, no tendría sentido hacer la división . Sin embargo, mientras lees esto, y aunque no te hayas dado cuenta, ya sabes que la fe no es inherentemente ciega.

Por ejemplo, cuando tenías siete años, ¿dudabas de que tus padres o tutores te protegieran? Probablemente no.

¿Por qué?

No sólo porque son tus padres, sino porque durante toda tu infancia, tus padres te demostraron que te protegerían. A partir de las experiencias pasadas con ellos donde siempre te dieron esta protección, te diste cuenta de que siempre tendrías fe en que constantemente te protegerían. Fíjate cómo inició: primero vino la prueba (o la razón) de que tus padres te protegerían. Después de la prueba llegó  tu fe en ellos.

Supongamos que conocerás a tus padres por primera vez al cumplir siete años. ¿Tendrías la fe para creer que te protegerán? Probablemente no. ¡Son unos desconocidos! No tendrías esa fe en ellos porque no te han demostrado que van a protegerte.

Piénsalo así: Un hombre le propone matrimonio a su novia después de que ella le ha demostrado que será una esposa buena y fiel. Al evidenciar esto, él  tendrá la fe necesaria para pedirle que sea su esposa.[1]

Cuando las pruebas (o evidencias) llevan a la persona a tener fe en algo o en alguien, se llama fe evidenciable/tangible (con “evidenciable” hacemos uso de la palabra entre paréntesis al inicio del párrafo, pero fe tangible pudiera servir de contraparte “natural” a fe ciega) (o fe informada). La fe evidenciable/tangible es lo opuesto de la fe ciega.

Como se puede ver en los ejemplos anteriores, la fe no siempre es ciega.

Esto plantea una pregunta interesante: ¿Los cristianos deben abrazar la fe ciega o la fe evidenciable/tangible?

Una mejor manera de plantear esta interrogante es preguntar: “¿Con qué tipo de fe la Escritura enseña a los cristianos a vivir?”.

La fe informada lleva a vivir en Jesús

En Juan 20:30-31, Juan explica el propósito de su Evangelio:

Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.

Juan 20:30-31 LBLA (énfasis añadido)

Las declaraciones de Juan como testigo sobre los milagros de Jesús tenían como objetivo servir de prueba de que Jesús es “el Mesías, el Hijo de Dios”. Que Jesús sea el Mesías implica que podemos poner nuestra fe en él y ” tener vida en Su nombre”.

Si debemos tener fe ciega, ¿por qué Jesús nos daría evidencias que demuestran que Él es el Mesías? Después de todo, la fe ciega afirma que la evidencia no es necesaria.

En otras palabras, Jesús no quería que la gente tuviera una fe ciega, así que proporcionó pruebas (milagros) para mostrarles quién es Él. La fe viene después de que Jesús nos muestra quién es Él. Romanos 10:17 LBLA comunica la misma idea: “Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo”.

Así como los niños desarrollan confianza en los padres que en el pasado han sido responsables dando protección y cariño, también otros pueden tener fe en Jesús después de que Él les ha mostrado quién es y además que también es el Mesías.

La fe informada nos permite compartir el por qué tenemos esperanza en Jesús

… sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia; teniendo buena conciencia, para que en aquello en que sois calumniados, sean avergonzados los que difaman vuestra buena conducta en Cristo…

1 Pedro 3:15-16 LBLA (énfasis añadido)

Aunque la fe no se menciona explícitamente en este pasaje, está claro que Pedro habla de nuestra fe cuando se refiere a la “esperanza que hay en vosotros”. El contenido nos da una idea del tipo de fe que debemos tener. No sólo sugiere tener una fe informada; ¡este versículo lo ordena!

Tenemos como encargo saber por qué tenemos fe en Jesús y de esa manera podremos compartir no sólo nuestra fe sino también la razón de nuestra fe.

Es como si Pedro sabía que decirle a alguien que “sólo tenga fe” no iba a responder mágicamente a sus preguntas o dudas, así que bajo la inspiración del Espíritu Santo, escribió el mandato de compartir la razón que hay detrás de nuestra fe. Esto supone que tenemos una razón. Así que saber por qué tenemos fe en Jesús no solo es “algo bueno”, sino que es un mandamiento el saberlo (¡incluso para propósitos prácticos y evangelísticos!).

La fe informada nos permite amar a Dios profundamente

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza.

Marcos 12:30 LBLA (énfasis añadido)

Una vez más, se nos ordena utilizar nuestra mente como una forma de amar a Dios. Amar a Dios no sólo se origina en nuestro corazón; sino que proviene de todas las facetas de nuestra vida, incluyendo nuestra forma de pensar y razonar. Conocer a Dios intelectualmente te permite conocerlo a un nivel más profundo. Y cuando conoces a alguien con mayor profundidad, también puedes amarlo profundamente. (La traducción “deeper level” es correcta, pero repetir “nivel más profundo” tres veces en dos líneas hace que se escuche o se vea mal, así que intenté darle un sentido de progresión de “nivel más profundo” a “mayor profundidad” a “profundamente”.)

Cuando  sabemos  poco sobre Dios, ¿cómo podríamos amarle mucho? (Sé que no es lo que el autor escribió, pero intuyo que el autor busca dar un contraste, y en español los contrastes de ideas se expresan mejor con antónimos que con la negación de las palabras. En la pregunta, la traducción es correcta, pero dado que hay un contraste de ideas la palabra “expect” implica la probabilidad o certeza de algo que por el contexto es difícil que ocurra, así que usé el condicional simple para enfatizar la situación hipotética e improbable.)

En un artículo anterior titulado “Amar a Dios con la mente: cómo Dios quiere también tu cerebro”, lo explico de la siguiente forma:

En resumen, amar a Dios con la mente es permitir que la mente y el corazón trabajen juntos de manera que produzcan un conocimiento más profundo de Dios. Este conocimiento, a su vez, conduce a una relación más íntima con Dios, en la que  amamos a Dios tanto intelectual como emocionalmente.[2]

Usemos nuestro cerebro para la gloria de Dios

Basándonos sólo en estos pasajes, vemos claramente que una fe informada es bíblica. En pocas palabras, la fe bíblica es creer en algo que tiene buenas razones para proclamar/aseverar que es verdad.

Servimos a un Dios lógico (Isaías 1:18), y Él quiere que utilicemos tanto nuestro cerebro como nuestro corazón. Después de todo, Él nos creó y también a nuestro cerebro, (Quizás sería más acertado poner: Él nos creó con cerebro) así que ¿por qué no usarlo para Su gloria? Una fe (bíblica) evidenciable/tangible te permite saber por qué el cristianismo es verdadero. Conocer la verdad de nuestras creencias es importante en un mundo en el que tantas cosas intentan atraparte para que pongas tu identidad en ellas y no en Cristo.

En el libro,(No podemos hablar de “su” cuando no se ha nombrado a la persona, y como lo que a continuación se menciona es el título del libro entonces cambié “su” por “el”. Lo otro que podemos hacer es mover el nombre al inicio: J. P. Moreland en su libro […]) Love Your God with all Your Mind (Ama a tu Dios con toda tu mente), J. P. Moreland propone que las conexiones esenciales de la fe están en la razón: ” A diferencia del malentendido bíblico moderno, la fe es un poder o habilidad que actúa de acuerdo con la naturaleza del reino de Dios, una confianza en la que tenemos razones para creer que es verdad. Entendida así, vemos que la fe se construye sobre la razón”.[3]

Que todos abracemos esta fe bíblica e informada, la cual nos ayudará a permanecer firmes intelectual y espiritualmente, preservando nuestra identidad en Cristo, y manteniendo nuestros ojos fijos en Él para siempre.

Amén.

Notas

[1]  Adaptado de Frank Turek, ilustración de “creer que” en contraste con “creer en”.

[2] Levi Dade, “Loving God With Your Mind: How God Wants Your Brain Too,” The Rebelutionhttps://www.therebelution.com/blog/2021/06/loving-god-with-your-mind-how-god-wants-your-brain-too/

[3]  J. P. Moreland, Love Your God With all Your Mind (NavPress: Colorado Springs) 2012, 19.

Recursos recomendados en Español: 

Robándole a Dios (tapa blanda), (Guía de estudio para el profesor) y (Guía de estudio del estudiante) por el Dr. Frank Turek

Por qué no tengo suficiente fe para ser un ateo (serie de DVD completa), (Manual de trabajo del profesor) y (Manual del estudiante) del Dr. Frank Turek

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Levi Dade es del norte de Mississippi y cursa el tercer año de la carrera de Estudios Bíblicos y Teológicos en la Universidad Bautista Ouachita (Ouachita Baptist University). Levi escribe artículos de apología para el blog The Rebelution y para CORE Leadership, un ministerio en línea que da clases a distancia para adultos y jóvenes con el propósito de que tengan un profundo conocimiento y amor por Dios. Levi también es fotógrafo en su universidad, y emprendió un negocio de fotografía mientras estudiaba el bachillerato en el 2017 llamado Dade Photography, Es habitual encontrar a Levi leyendo algún libro, pescando en kayak, haciendo senderismo, escribiendo, tomando fotos para el libro anual escolar, o en plena disputa para decidir ¡cuál de éstas actividades debe realizar!

Fuente del blog original: https://bit.ly/3xhvoQl

Traducido por Daniela Checa Delgado

Editado por Gustavo Camarillo 

 

 

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